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Hay un momento altamente telenovelero en Delirio, de Laura Restrepo, en que la madre de los Londoño es confrontada sobre la infidelidad de su marido con pruebas fotográficas esparcidas en el comedor familiar, en su casa en el barrio La Cabrera, en Bogotá. El episodio nos los cuenta la tía Sofi, hermana de Eugenia y amante de Vicente:
Recuperando la calma y ocultando cualquier señal de dolor o sorpresa, Eugenia recogió las fotos una a una, como quien recoge las cartas de una baraja, las guardó entre la bolsa de su tejido, encaró a su hijo Joaco y le dijo, textualmente te voy a repetir lo que le dijo porque es cosa que no puede creerse, parecería invento mío, le dijo Vergüenza debería darte, Joaco, ¿esto es lo que has hecho con la cámara fotográfica que te regalamos de cumpleaños, retratar desnudas a las muchachas del servicio?, y enseguida completó su parlamento dirigiéndose al marido. Quítale la cámara a este muchacho, querido, y no se la devuelvas hasta que no aprenda a hacer buen uso de ella (niideaquépágina).
Esta denegación inmediata de la realidad, o la omisión deliberada de los hechos ante la evidencia del desastre son motivo recurrente. Es divertido cómo la incomodidad y la estupefacción, que resulta de enfrentarse al cauce desorbitado de las voces que contiene la novela, se va disipando a medida que los fragmentos convergen en ese patético drama familiar. Núcleo disperso de una novela cuyo mecanismo favorito es el del aplazamiento. Delirio es una novela sobre un montón de cosas, y una de esas es sobre el matrimonio y la disfuncionalidad del modelo familiar burgués. Una institución que agoniza desde antes de que Freud le tomara el pulso para declarara muerta, y cuyo cadáver aún parasitaremos en una suerte de festín sádico hasta que se agote el ultimo quintal de combustible fósil. Delirio es una comedia porque no deja de ser gracioso cómo estos gomelos de los Londoño se trauman. A lo bien es muy chistoso: 'Mi papá tenía de moza una tía y eso acabó la familia'. Los gomelos de verdad parecen sacados de una telenovela:
Todo se había venido abajo por una mentira, la mía, la de mis amores clandestinos con mi cuñado, y ahora mi hermana intentaba reconstruir nuestro mundo con otra mentira y dejarlo todo tal como estaba antes del remezón, su matrimonio, la buena reputación de su casa, incluso la posibilidad de mi permanencia en ella pese a todo, mentira mata mentira, dime si no es como para volverse loco (niideaquépágina).
Lo 'psicológico' en la novela me pareció convencional, la verdad. Funciona, es chistoso y catchy. También es que la clase social en la que la novela se recrea tampoco requiere mucho análisis [badumtss]. Son más bien basiquitos. Se ajusta. La novela sí toca esa especie de lugar en que la familia se hace y deshace: la aspiración y posibilidad de dominar el deseo del otro. Eso es bien inquietante. También es verdad que la denegación flagrante de la realidad daña, produce idiotas en el peor de los casos y monstruos en el más agudo. Es lo más peligroso que jamás haya hecho la familia burguesa. En la rotundidad de sus negativas vibra siempre otra frecuencia. No atenderla termina por desquiciarlos.
Pienso resto en Miguel Uribe ahora porque en algún momento debieron al menos insinuarle que su abuelo cometió crímenes de lesa humanidad. Lo que es un hecho debidamente documentado y probado. Y aún así, o quizá por eso mismo, pregonaba convencido chimbadas nocivas e irresponsables recicladas de la boca de un hacendado paramilitar. Pienso resto en lo irritante que era no ver en ese señor alguna señal de vergüenza mientras abría la boca llena de mentiras repugnantes y descabelladas. Ahí todo sano mirando a la cámara con el rostro de quien está convencido de los beneficios de la 'limpieza social'. Quizá como a los Londoño de la novela a Miguel le hayan dicho mentiras y se las creyó. Menos mal Agustina, el bichi y la tía Sofi no, pero eso sólo pasa en las novelas.
Los burgueses en la vida real siempre son más bobos.
En fin, como decía Pablo: qué pobres son los ricos de este país, amigo [inserte su nombre aquí], qué pobres son los ricos de este país.
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